OC - 4/2/2010
Esta tarde, muchos de los que viven de los mercados estaban que trinaban porque a una buena parte se les ha ido el dinero por donde no pueden controlar: las inversiones institucionales extranjeras en España (IBEX, -5,94%). El país (nosotros, el ciudadano) especula con facilidad, gusta del dinero fácil y que no cuesta esfuerzo: mercados, vivienda, cobro de un valor añadido no respaldado por una productividad real, etc.
Ahora, bebemos nuestra propia medicina. El resto del mundo nos ve a la empresa 'España S.A.' como una empresa con mucho riesgo (endeudamiento, bonos del Estado devaluados, carencia de fórmula económica para respirar en los próximos meses, más paro...) y deciden coger sus dineros e irse con ellos a otra parte. Lógico. Esto lo inventamos nosotros.
Da la sensación de que en España no hay mentes pensantes capaces de ilusionar y proponer un plan de escape. Fíjense en la siguiente foto: Zapatero, Salgado, Toxo, Méndez y Díaz Ferrán. Da miedo. ¿No hay nadie que sea capaz de proponer la lógica y no al contrario? ¿De apostar por la productividad primero (ordenación de procesos), más sueldos, más impuestos, más bienestar social (al final)... y mientras se consigue eso, más diversificación económica? Mañana toca otro susto, tras lo de las pensiones: la propuesta de reforma del mercado laboral.
Al margen, creo que el castigo de hoy a los mercados es injustificado, no que caigan, algo previsible, sino el motivo, la desconfianza del resto del mundo respecto a España, la que fue la envidia de los tiempos de bonanza. Ahora, yo estoy comprando acciones.