"Es necesario buscar un antidóto contra el "efecto Amor" y su pequeño
garbanzo. Yo voto por un escarmiento de tomo y lomo, o sea, una buena
hostia por cada restregón deshonesto. ¡Ah! Y encima... Mala pécora".
Amor es un ser larguirucho y sin definir, como persona digo, también molesto y pegajoso. Alquien que lleva colgado un pequeño garbanzo con el que hace las delicias de todos los chicos, a pesar de su cara de tío, cuerpo esquelético, culo de pellejo y adolescencia perenne. Siempre desea un buen supositorio.
Lo hemos visto en acción, restregándose a diestro y siniestro, rozándo su pequeño garbanzo, metiendo la lengua por diversos orificios de chicos que ignoran la sorpresa.
Esas situaciones han generado el "efecto amor": uno, cuando está sentado tranquilamente siente un aire inquietante, en décimas de segundo imagina que Amor se le acerca por detrás con la intención de pasarle las manos por el pecho e introducir la punta de la lengua por el oído". Temblamos y, por suerte, sabemos que todo es una alucinación fruto del impacto emocional de ver al bicho en acción en la tele.
Es necesario buscar un antidóto contra el "efecto Amor" y su pequeño garbanzo. Yo voto por un escarmiento de tomo y lomo, o sea, una buena hostia por cada restregón deshonesto. ¡Ah! Y encima... Mala pécora.