
OC 21/7/2010
Nadie sabe por qué lo hace ni qué le mueve a cometer sus fechorías, ni tan siquiera el médico forense que ayer le revisó. Los jueces de guardia y la policía de Cartagena están atónitos y perplejos ante sus continuas acciones. Ya van ocho en sólo un mes. El modus operandi siempre es similar. 'El Rompecajeros' -un hombre de cartagena de unos 55 años- lleva consigo un martillo hecho con hormigón al que llama 'Jacinto'. Nada más, ni capa ni espada. Sus aventuras están recogidas en todos los periódicos.
Tras elegir un objetivo, siempre en su ciudad, Cartagena, se dirige a él. Una vez frente al cajero, desata toda su furia contra la máquina expendedora de dinero, a la que ocasiona graves daños pero sin lograr tocar ni uno de los billetes que guarda en su interior. Nadie sabe qué busca, parece que ni él mismo. Al principio, dijo que no tenía dinero, que estaba limpio como una patena y que sólo deseaba conseguir 'un poco de guita'. Luego, que era su manera de protestar ante la situación de crisis económica mundial y todo lo que había generado en muchos hogares humildes. También hay quien piensa que se trata de una extraña adicción o fetichismo. Romper cajeros automáticos, de madrugada, con el martillo de hormigón llamado 'Jacinto'.
Siempre acaba en comisaría, luego ante el juez y, finalmente, queda libre. Ayer volvió a actuar y ya van cuatro veces en un mes y un total de ocho cajeros. ¿Cuándo será la próxima vez que veamos a 'El Rompecajeros' en acción? ¿Qué oscuro motivo le empuja a cometer sus fechorías? ¿Supone un peligro para el resto de ciudadanos? ¿Posee algún poder especial o mágico? ¿Por qué los médicos forenses no logran descifrar el significado de sus actos?
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